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de la cultura maya la religión tuvo capital importancia, ya que perneaba
todos los aspectos de la vida. Los sacerdotes tenían influencia entre la
elite y el pueblo, puesto que dirigían las ceremonias y ritos para propiciar
lo sobrenatural, que estaba regido por los diferentes dioses. Los dioses encarnaban
las fuerzas de la naturaleza, los astros, la lluvia indispensable para la supervivencia
y la muerte. Así en esculturas, pinturas y monumentos, las deidades llegaron
a ser representadas como seres fabulosos, incorporando en ellos formas animales
y humanas adornadas con motivos vegetales o bien como colmillos, garras y plumas.
Concebían
el Universo conformado por tres planos: Cielo, Tierra e Inframundo. En el Cielo,
que esta divido en trece planos, habitaban los astros que eran dioses e Itzamná,
el dios supremos, quien proporcionaba vida a todo el cosmos. Pensaban que la Tierra
era parecida a una placa plana flotando en el agua, vista también como
un enorme cocodrilo con vegetación sobre el lomo. El Inframundo tenía
nueve planos, en el más recóndito se encontraba la residencia de
Ah Puch, la deidad de la Muerte, que por lo regular era representada con un esqueleto
humano. Ofrendas de sangre La
mutilación del cuerpo fue utilizada como un medio para pedir y poder comunicarse
con los Dioses. Los mayas practicaban estas incisiones como una ofrenda a los
dioses. Estas actividades eran realizadas por la clase elite de los mayas durante
las ceremonias más importantes como, la dedicación de monumentos
o la coronación de un nuevo rey. También fueron usadas para ungir
los artículos religiosos. Los mayas estaban obsesionados con la sangre,
la suya propia y la que podían ofrecer a través de animales y de
sus cautivos. El sangrado se realizaba al cortar una parte del cuerpo o agujereando
otras como los lóbulos, lengua y pene. Eran utilizadas herramientas ceremoniales
como hojas de obsidiana o espinas punzantes. La sangre expuesta de esta manera
se depositaba en un recipiente o cesto lleno de hojas de papel corteza. El papel
ensangrentado era quemado y era precisamente ese humo creado con la sangre, lo
que creían elevaría su energía humana a través del
aire y hasta el cielo. El humo era también utilizado como un medio para
que los sacerdotes o el Rey pudieran penetrar en el mundo de los dioses. Dentro
del Castillo de Palenque hay una cubeta de piedra, que se encuentra a un lado
del baño de vapor. Era aquí donde los sacerdotes y los mayas de
la clase alta se enjuagaban, para después sangrarse.............
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